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 “Franja Fronteriza” no beneficiará a la industria maquiladora  

El 31 de diciembre de 2018 fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el Decreto de Estímulos Fiscales Región Fronteriza Norte, ...

Cualquier persona que cruce a Estados Unidos, sin importar si es por la línea Sentri, Ready Lane o utilizando el carril para “mortales”, se ha visto afectado por tantos cambios físicos en la aduana. Estos cambios son a consecuencia del famoso Proyecto de Integración Tecnológica Aduanera (PITA).

El objetivo de este proyecto es muy claro: aumentar la seguridad, optimizar tiempos, detectar cualquier tipo de contaminación y por último, siendo un poco más sinceros, aumentar la recaudación; es importante tener esto en mente ya que PITA busca cumplir sus objetivos y modernizar 52 cruces fronterizos de pasajeros, 60 puntos de revisión para despacho de mercancía (aduanas fronterizas, marítimas e interiores del país) y 310 puntos de supervisión en los principales inmuebles del SAT.

 

Pienso que son este tipo de proyectos, los que necesitamos para avanzar como la potencia mundial que deberíamos de ser, sin descuidar que PITA, según el SAT, representa el “99% de la operación aduanera de mercancía comercial” y consecuentemente, esto lo hace un reto muy grande. Para cualquier persona que no se piense directamente involucrada en temas de comercio exterior, esto pudiera parecer relativamente sencillo y muy bueno, ya que México está actualizándose en tan importante materia; y sí, comparto ese sentimiento también, sin embargo, como cualquier cambio, tiene sus adversidades y se enfrenta con muchos desafíos, desde la coordinación e integración de estos nuevos procesos con el sector privado hasta la capacidad de los sistemas de información para evitar la tan popular excusa; “se cayó el sistema”.

 

Históricamente hablando, México siempre ha tenido problemas con la palabra “simplificar” en cuanto a estos temas; en el 2012 entró la afamada “Ventanilla Única” como esfuerzo para simplificar los procesos aduaneros, pero éstos siguen siendo robustos y la Ventanilla fue y sigue siendo un gran dolor de cabeza. Cabe mencionar que, aunque ha resultado una herramienta que para algunos trámites genera celeridad y practicidad, para otros se batalla con los archivos, es lenta y no siempre carga, por mencionar algunos ejemplos. Si bien es cierto que con las mejoras que se le ha hecho al sistema a lo largo ya de 6 años ha mejorado bastante, insisto en que todavía sigue representando grandes retos del día a día en las operaciones de comercio exterior.

 

Tomando en cuenta todo lo antes mencionado, el escenario no pinta diferente para PITA, en las aduanas de prueba ya se han presentado varios detalles, además, la obtención del gafete único para los operadores de transporte es todavía un proceso lento y centralizado. Pero el inconveniente más grande es el proceso y la interfaz como tal, puesto que prácticamente toda la responsabilidad de la carga la estarán asumiendo las transportistas, poniéndose en riesgo ellos mismos y a las empresas dueñas de la carga.

  

Finalmente, es cierto que detrás de todos estos proyectos de integración tecnológica existen objetivos bien definidos, pero las autoridades no pueden hacer todo por si solas, está en nosotros como sector privado el levantar la mano, cuestionar (desde un punto de vista constructivo) las maneras en que están queriendo aterrizar esta modernización. Soy de los que piensan que “el querer es poder” y la intención de simplificar los procesos es buena, pero solo podremos evitar que se robustezcan estando bien informados, cumpliendo con la normatividad aduanera y comunicando las necesidades de la industria al sector público.

 

El autor es Socio de Comercio Exterior en Vértice Consultores.

 

 

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